Todito te lo perdono

Si hay algo que hacemos las mujeres en nuestras vidas es ceder. El patriarcado se arraiga tal en nuestros esquemas mentales que parece que naciéramos diseñadas para aprender a hacer todo lo que nos caga. A obedecer. Mi psicoanalista siempre me decía: "Tienes un problema con el amo". No se refería a una conjugación verbal, sino literal, me hacía ver que casi todas o la mayoría de mis conductas estaban regidas por un amo, por un capataz. En masculino. No un jefe, porque hoy en día la figura del jefe (o al menos la que queremos idealizar) es la de alguien que nos da retroalimentación y puede ser justo; de quien esperamos que ponga atención en nuestro desarrollo, porque el hecho de poner interés en ello, implica tener o contar, en este caso con una empleada, feliz, eficiente, en óptimas condiciones y sobre todo, en crecimiento. Pero no, el amo es absoluto; no se puede discutir con él; no hay forma de pensar diferente; no hay posibilidad para el discernimiento. Al amo se le obedece. Y así. Una no se explica de dónde chingados, pero nacimos con un amo implantado en nuestra cabeza. Para mí el despertar feminista tiene mucho que ver con la identificación de ese ogro; con el reconocimiento del enemigo; la conciencia de que él existe y en etapas posteriores, la rebelión absoluta contra él, cada vez que notamos una conducta o una injusticia hacia nuestra persona, o su origen; nos enojamos y contraponemos a sus mandatos, y creo que así, al menos eso quiero pensar, iniciamos una larguísima lucha, que a juzgar por la forma en la que corre el tiempo, durará todos los días que existamos. 

Todas, me atrevo a decir, sabemos en lo que hemos tenido que ceder, en menor o mayor medida, siempre hemos perdido algo que era valioso, tal vez una ilusión, una posición, un deseo o hasta algo biológico; tal vez hasta nuestra propia valía o nuestra integridad física y emocional. No es cualquier cosa; no es un discurso vacío como a veces dicen los freudianos. El verbo ceder en este caso y creo que en todos aquellos verbos relacionados con la posición de las mujeres frente al patriarcado es la liga que más se estira; recipiente de los más complejos intercambios y entregas que protagonizamos las mujeres. Solo nosotras sabemos qué hemos cedido para no estar solas, para estar protegidas, para sentirnos amadas y valoradas; buscando una oportunidad de entregar en total dicha, el oasis que significa estar en nuestros brazos. 

El corazón es la bodega de cada una, pero siéntanse con la libertad de comentar y/o confesarse si así lo desean; les invito a apropiarse del espacio; tanto si estas líneas les hacen algún sentido como si no. Todo cabe. 

Sinónimos de ceder: Traspasar, transferir, conceder, dar, entregar, endosar, adjudicar, rendirse, someterse, claudicar, abandonar, desistir, dejar, abdicar. 

Ya lo dijo ahora también Rosalía:
"Yo sé muy bien lo que soy, ternura pa'l café, solo soy un terrón de azúcar. Sé que me funde el calor, sé desaparecer".





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